sábado, 12 de noviembre de 2011

Carta perdida! 2 Parte.

Después de aquella maravillosa velada a tu lado, sintiendo sentimientos que ningun mortal sería capaz de sentir, decidí hacer aquello que me dijistes. 
- Miré dentro de mi, para verte y recordar cada hermoso y delicado poro de tu piel, para volver a estar contigo y sentir nuevamente tu tacto que aunque sea imaginario está lleno de pasión y amor, volver a percibir tu magnifico olor, ese que hace que me pierda y que me envuelva en una nube llena de paz y tranquilidad, y al fin te vi tal ojos, esos ojos marrones que hacen que tal escalofrió recorra mi Piel.


Ya estaba tan dentro de mi alma y mis pensamientos, que era imposible volver hacia atrás y solo me quedaba ver aquello que duele, tal sentimientos que marchitaron tal amor, que hacen, que poco a poco se vayan cayendo los pétalos de mi corazón, También pude ver en mi, tan gran daño causado en mi corazón y ser , que hubo días en los que el amor no nos sonreía y aunque no lo creyeras afectaba a nuestra maravillosa relación o simplemente a nuestro maravilloso mundo mágico . Quería abandonar aquellos pensamientos, pero mi corazón bañado en lagrimas de dolor y lamento no podían dejar de ver esos momentos, seguía y seguía mirando y me acordaba de muchísimas cosas que creía haber olvidado...


Después de pasar tal mal rato imposible de todo, vi aquella sonrisa, era tal sonrisa blanca como el color de la nieve. durante días estuve pensando de quien sería tan grande y satisfactoria sonrisa pero, no encotraba respuesta. Mas de una noche tuve un sueño, estaba a la orilla del mar, ojeando el horizonte, cuando me parecio escuchar relinchar a un caballo, me giré y vi aquel  precioso caballo negro alzandose y un jinete montado en el, el caballero galopaba hacía mi deprisa, como si le llevara la vida en ello y poco a poco el sol se escondía entre las olas del mar, cada vez se oscurecía más y su sonrisa brillaba con esplendor. Le faltaba poco para alcanzarme cuando de repente oscurecio del todo y la ultima imagen que vi fue su hermosa y delicada sonrisa, despierta ya, decidí abrir la gran ventana de mi gran alcoba dorada y con mucha prisa mire a la orilla de la playa, amaneciendo estaba cuando decidí mirar con precision si aquel jinete seguía en arena de la playa, pero no, allí no había nadie excepto el reflejo del sol brillando en las olas del mar...y fue hay cuando me dí cuenta que mi felicidad, tu silueta al  Amanecer que cobró vida se convirtió en nada mas que una ilusión mas.

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