miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Y si escribo sobre Ti?

Eres tan importante como los planetas para una galaxia o una galaxia para los planetas, eres tan compleja, que es según como lo veas o realmente lo sientas.


Si, realmente lo que sientes es lo que hace un planeta su color, o su mundo un sentido… Y pensándolo bien nunca me he puesto hablar sobre ti o simplemente relatar algunas de las cuantas cosas que veo en ti.

¿Por dónde quieres que comencemos?

Por lo rota estas, pero funcionas y brillas con tu propia luz, o tal vez por los libros que has leído, las veces que te has enamorado de sus escritos, y si lo hacemos por las frases de sus relatos que te hacen soñar, por las sonrisas que escodes? las películas que diseñas en tu mente, tus ideales, tus ganas de complicarte los días, pero lo fáciles que los haces, lo bonita que eres, pero lo poco que te admiras, por cómo te castigas sin darte cuentas que las cargas no son tuyas si no de lo que quiere salvar, de cuando te ahogaste y aun sin aliento un tronco para flotar hiciste lupa para no perderte en el intento, de todo lo que escode ese terco musculo, tan grande que te da ataques de ansiedad donde si llorar, sonríes y, si sonríes, lloras, de las historias que has escrito pero nunca has contado, de los sentimientos vivos pero sin éxito de recalcar, de lo fanática que eres de la noche y aunque te prohíbas el café es una de tu manías favoritas, de lo fuerte que eres, pero pero textura de goma tienes en el pecho.


¿Por dónde empezarías?

Aquello que vives, que viviste, lo quisiste vivir o lo que vivirás.
o quieres robar parte de los párrafos favoritos de Benedetti o de alguno de tu cantantes favoritos, siempre te has preguntado lo poco que viven y lo grande que sienten para poder escribir algo tan tuyo, de lo histérico que es la tranquilidad cuando te angustia la realidad, que la mejor maratón es las que diariamente agradeces por vivir o la suerte que tienes de encontrarte cuando te perdiste, te fallaste pero lucharías sin espadas para no abandonar lo único que te ha hecho brillar por XXV años, y eso de que no saben qué tan vieja es tu alma, y porque la lluvia es el mejor remedio cuando estás tan herido, cuando la paz la encuentras en el cielo, en la energía tras sus sonrisas, Marte es tan rojo como tus mofletes cuando la "arrechera" (que taco tan pegadizo) se dispara y no toleras no lo injusto si no la balanza de todo aquello que quisieras que fuera el clon de tu semejanza, como un Jira en un ordenador o tu creencia en Batman.

¿Porque siempre escribo de lo que siento por alguien, algo, el pasado que allí se quedó, por lo que pensaste que iba a ser, o el amor en concreto? ¿Y si, el amor por ti?

Y, Si describiera tus miedos, serían más completos que el final de los libros. ¿Lo has sentido así? porque seguramente ¡preguntado! Si, en ello te has malgastado unas cuantas neuronas dándole vueltas al motivo del a hora y el "porque a mí" que todos nos hacemos en algún momento de la vida, porque buscas la sombra de la tranquilidad en el resplandecer de algo que también busca aquello que no encuentran, o que lo tienes tras el reflejo de aquello que todos los días le brindas, la suerte de que "todo irá bien" aunque el mundo lo tengas tras tus pies.

Cuando superas, escribes, lo intentas o simplemente te dispersas mientras lees, en aquella frase “Llegarás al lugar donde dejas la vida que tanto has soñado, para comenzar a vivir la que te ha tocado” encuentras la conclusión que desde hace una década eligieras "Better Than Me" de fondo para escribir y quien va a saber que no es la favorita pero si la Fuckin Perfect en un bajo será tu mejor serenata entre Guns N rouses o Nirvana. Que porque los finales de tus películas favoritas nunca son fáciles ni comen perdices, y que la favorita es la que más horrorosa, que las rosas no te gustan tanto como una carta a mano, que el helado cógela cualquier dolor y si es de chocolate hasta la perversión reconoces, que al dormir desnuda miedo tenías, pero pudiste superar el miedo de que el "Señor no es malo" porque tus miedos intentas conquistarlos no superarlos, que la multitud se asombra pero no conoce tu historia, ni la que creo tu semejanza, pero sientes paz de lo entregado, que crees en tu verdad, porque tus tortazos cicatrices han dejado y en parches de tinta los haces ver más bonitos, como la batalla que tiene el sol y la luna en su pensamiento sin reencuentro ¿Sabrás de que libro saque la frase, verdad? Que te encanta bailar frente al espejo pero sin tantos complejos como esa fotografía de VIII donde tus braguitas mostraban más de tus temores que tu propia niñez. 


Que te encanta la astronomía, del horóscopo solo subrayas las energías y lo demás te lo cuestionas, que te atormentara los tiempos el no vivir entre páginas y al final tocando la tierra que sienten las huellas de tus pasos te conformarás, que lo sencillo es tu toque y que el alma es la piel que quisieras reanimar, que volverías al pasado para traer de nuevo eso que dejaste en pedacitos por el camino, que volverías a retomar las clases de guitarra, que bailarías nuevamente tango en el escenario de Bogotá donde más 200 personas aplaudían tu sangre canela, que volverías a tu primera serenata, que revivirías un instante de tus pasiones, que no volverías a enamorar a quien amaste, simplemente admirarías lo que ya no existe, y te quedarías un mayor parte de lo que tienes y así un gran relato tendrías para plasmar. 

Y después de tanto tiempo esto te volvió a devolver el aire así fuese por unos instantes.






Todo ello y lo que faltaría en eternidad, sigo sin saber por dónde empezar a escribir sobre ti. Yeyé



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